Popeye no iba descaminado cuando presumía de obtener fuerza muscular comiendo espinacas.
Según un artículo publicado en la revista Cell Metabolism, el consumo diario de 300 gramos de espinacas reduce la cantidad de oxígeno necesaria para el funcionamiento de los músculos cuando se hace ejercicio físico, como montar en bicicleta.
El secreto no está en el hierro sino en su alto contenido en nitratos, que vuelven más eficientes a las mitocondrias, encargadas de aportar la energía a las células en forma de ATP.
´Es como si pusiéramos más combustible en los músculos´, afirma el autor del estudio, Eddie Weitzberg, del Instituto Karolinska de Estocolmo (Suecia).
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